Una persona se siente plena cuando todos aquellos que pertenecen a su familia tienen un lugar en su alma. Siempre que una persona excluye a alguien de su familia, lo vive como una pérdida. Por ejemplo, aquél que desprecia y excluye a sus padres se siente vacío. A él se le escapa la plenitud de la vida. Cuando doy un lugar en mi alma a todos aquellos que pertenecen, no solamente me siento pleno, sino que también me siento libre. Sin embargo, aquellos que yo rechazo me zarandean y me tienen prisionero. Y es que sólo los puedo rechazar porque también los tengo en la mirada y pienso en ellos. Pero aquellos que en mí tienen un lugar, me dejan en paz.

BERT HELLINGER

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